“ El equilibro como base”

Viajando por diferentes sitios de las redes sociales como fecebook y otros, se da uno cuenta de que hay empresas vinícolas españolas que están arrasando en concursos y lo más impactante que lo hacen con lo que algunos por su falta de conocimientos denominan productos de baja calidad o algo similar, por supuesto me estoy refiriendo a una serie de cavas y vinos que en su mayoría son productos más ideados para el gran consumo o como se dice supermercado, como si esto fuese una expresión un tanto peyorativa para un vino, y claro quien tiene esta impresión es que no conoce los principales países consumidores de Europa (países nórdicos, Alemania, Bélgica, Francia, etc.) o bien los de oriente y los Estados Unidos de América, donde muchos supermercados tienen un lineal con un surtido increíblemente bueno , variado y de nivel, eso si, para todos los bolsillos y gustos y hablamos incluso de supermercados muy normales. Volviendo a los vinos, me resulta gratificante e incluso bonito que empresas como Torres, Freixenet, Cvne, Marqués de Cáceres y otras muchas grandes empresas vinícolas españolas, llegan a los concursos internacionales y salen de ellos cargados de medallas y premios, y claro, alguno podría caer en la tentación de decir aquello de que los premios estos se pagan (actitud de celos porque no se va a ningún concurso de jurado) o bien pura envidia de alguna otra marca que no ha salido. Bueno dejando las banalidades humanas que también son lógicas aunque absurdas, la realidad es que esto es lo mas positivo que nos puede ocurrir como país y como profesionales. Resulta como menos extraño que cuando viajas a otros países y viñedos las bodegas se jactan y enorgullecen de sus grandes producciones y lo dicen a los cuatro vientos, marcando que son capaces de producir grandes volúmenes con una calidad de las mejores, pues bien, amigos, esto también pasa en España, tanto en el vino como en el cava. Porque claro yo me hago cruces al hablar de vinos cuyo precio final en el mercado pasa los 1.000-€ y su producción también pasa las 350.000 botellas, es el caso del Ch. Mouton Rothschild o de su pariente Ch, Lafitte, con un solo vino más que toda la bodega de Vega Sicilia, y no lo digo como crítica, sino como admiración continuada y sana envidia . Y si vamos a Argentina, o Chile, California o Australia e incluso en la misma Francia, ejemplos de cantidad con calidad encontramos bastantes. El vino se ha de entender para quien se elabora, que en principio es para todo el mundo, pero que cada uno tiene su perfil , su mercado y público. Algunos concursos de este año: Premios como el de AMAVI, 2013, que eligen los siguientes vinos y por este órden: Ponte Vecchio Moscato ( Hijos de Antonio Barceló) Carta Nevada (Freixenet) Yllera 5.5 (Grupo Yllera) Gramona Imperial, 2007 (Gramona). Concurso International Wine Challenge-2013 en Londres: Oro: Cava Malvasía dulce, 2011, como primer cava de postre (Freixenet Prestige) Plata: Cava Vintage Reserva (Freixenet Prestige) Bronce: Elyssia Gran Cuvée (Freixenet Prestige) y Cordón Negro. Concurs Mondial de Bruxelles en Bélgica: Oro: Cava Casa Sala Gan Reserva (Freixenet Prestige) Plata: Cava Reserva Real. Concurso Berliner Wine Tropy-2013: Cavas con la medalla de oro: Freixenet Reserva Real, Freixenet Elyssia Grand Cuvée, Freixenet Elyssia Pinot noir, Freixenet Carta Nevada , Carta Rosada y Cordón Negro. Que curioso, estamos hablando de unos cavas como el Carta Nevada y el Cordón Negro, o del Viña Sol o similares, que algunos creídos profesionales pudieran pensar que haya habido manipulación, y a estos me gustaría encontrarlos, en alguna cata a ciegas entre los que se encontraran estos cavas y vinos, en ese momento veríamos la realidad de las personas y de los productos. Ahora, como mínimo ahora, con lo que estamos viviendo deberíamos de ser un poco, aunque sólo fuese un poco…chauvinistas….tenemos productos para serlo, en todos los estadios, estilos , zonas y producciones. Ha¡¡, y me ha faltado el concurso denominado CINVE-2013 que sigue la misma tónica, pero este para otra ocasión.

Saludos y vino
Juan Muñoz Ramos